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Revisando por Internet me he encontrado con este artículo… a ver que os parece…

«A menudo los que entrenamos con los hierros somos unos incomprendidos, 4 locos que nos encerramos en una mazmorra a mover pesos un día tras otro. Vamos a “sufrir” en vez de “disfrutar” de otras opciones. Unos locos con tamaños descomunales y fuerza desorbitada para el ciudadano de a pie, unos locos obsesivos…

¿De qué sirve toda la teoría acerca de entreno, dieta y descanso si no empezamos por el principio?

La pregunta que se hace la gente es ¿por qué coño haces eso? Lo que nosotros vemos como pasión ellos lo ven como sufrimiento.

No entienden que mover peso es una satisfacción, que la felicidad no está en el fin sino en el camino.
Me pregunto que haría si un mago me otorgase el físico perfecto, la fuerza máxima…¿para qué entrenaría? Lo bueno es el camino, mejorar tras un esfuerzo, esforzarte por mejorar.

Un culturista es feliz sintiendo el músculo contraerse mientras que la barra se mueve varias veces del punto A al B, con un físico musculazo y definido.
Un Power es feliz mientras la barra se mueve con el máximo peso desde el punto A al B.
Un halero es feliz mientras la barra se mueve con el máximo peso desde el punto A al B para un recorrido y unas técnicas que cubrir.

¿Por qué eres feliz haciendo esto?

Mientras levantas la barra, mancuernas…durante esos 10-20”, quizás menos, eres libre. No importa nada más, ni el dinero, la gente, los problemas, amigos…solo tú, el acero y esa sensación que algunos describen como un orgasmo.

El peso se levanta, el músculo se contrae, te vascularizas, aprietas los dientes, la piel se enrojece y suda. Estás arriba, repite, repite,repite…te congestionas, lo has logrado. Más cerca del objetivo, una vez más has vuelto a ganar. El peso yace en el suelo, rendido ante ti, suplicándote por que vuelvas a luchar contra él…

Posas, aprietas, el acero es duro pero más duro eres tú. Has respirado, vuelves a luchar y vencer, una vez más. El corazón se revoluciona, vas tocando techo, más sudor, la respiración profunda, ruges…euforia, estás despierto, puedes con todo. Has vuelto a subir de peso. Has ganado al enemigo más duro: tú, con un único aliado: tú.

Como decía Arnold, tienes un orgasmo en el gimnasio y otro cuando llegas a casa, todo el día con orgasmos!!! No es perfecto!!!

El secreto del campeón.

Siempre hay un factor común en el que gana frente al que perdió.
El que quedó en primer puesto disfrutó entrenando, disfrutó con lo que hacía y esto le hizo feliz. El camino fue lo importante para él llegando a ser tan importante o más que el fin. Este es el auténtico secreto del entrenamiento, no hay más. No descubrió un rango de repeticiones o un ejercicio mágico, solo disfrutó haciendo lo que le gustaba.

Si esto se convierte en un “tengo que entrenar”, un “necesito entrenar”…amigo, procura ganar mucho dinero con esto o tener muchas relaciones sexuales, porque lo que debes pensar es “quiero disfrutar”.

El culturismo es una pasión, no una obligación. Disfrutad.

Nacho, «el Americano»